jueves, 26 de mayo de 2011

En carne uña

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La uña ya estaba larga y era útil para ciertas maniobras, pero también comenzaba a chocarse con lo que el dedo tocaba. Entonces de golpe se ajó en el costado con un corte preciso. Comienzó a flaquear.
Un cierto día, no cualquier día, el pequeño corte preciso se transformó en un gran corte, en una fisura de uña.
Ese cierto día, mi impulso me llevó a tironear de un saque la uña desde el lugar de su ajadura. Chillé de dolor... la uña se desgarró y dejó parte de mi pulgar en carne viva.
No podía tocar sin que resonara fuertemente en mi herida.
No podía agarrar, teniendo el pulgar una parte perdida.
La uña cubría mi sensibilidad más profunda, ahora abierta, vulnerable.
Guardé la gran uña partida y la dejé al lado de una foto muy querida.
Mi dedo poco a poco se va curando, mientras siente, ahora siente mucho más.

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